El doble rasero: entre el terrorismo y “los daños en propiedad ajena”

El doble rasero: entre el terrorismo y “los daños en propiedad ajena”

 

Cuando explotan, las bombas logran lo que ni las leyes ni Dios: tratarnos a todos por igual

Resulta más que justificable que ante los ataques perpetrados en París nos indignemos, sin embargo, también es indispensable que conozcamos las dos caras de la tragedia para asumir una posición razonada, no es recomendable quedarnos con una visión parcial.

Lo natural, sería condenar por igual toda situación violenta que cobre la vida de un ser humano, particularmente de forma tan estúpida, por una sencilla razón: nadie que salga a pastorear sus cabras en Afganistán, a tomar una copa en Seúl, a disfrutar las Olimpiadas en Río o asistir al futbol en Ciudad del Cabo, quiere morir por un atentado.

En este sentido, la pregunta es ¿por qué es más lacerante lo ocurrido en París que en Siria?

Que cada quien responda de acuerdo a su conciencia, pero más allá de filias y fobias hay un concepto fundacional en términos civilizatorios: todos tenemos derecho a existir.

Por lo anterior, se puede entender que se persiga la desarticulación de un movimiento como el Estado Islámico que atenta contra ese derecho a existir, porque lo mismo decapita cristianos, que mata mujeres que no siguen la “norma”, asesina periodistas que cumplen con su trabajo y realiza actos terroristas contra la población civil en su afán de vulnerar a las cúpulas de las potencias occidentales. Esto es irrebatible bajo preceptos racionales, desde la óptica del fanatismo…quizá no.

Pero, volvemos sobre el tema ¿debemos pasar por alto las masacres cometidas contra la población civil siria?, ¿no tendríamos que acabar, también, con la arrogancia imperial?, además ¿el extremismo religioso se combate con terrorismo de Estado?

Desde luego no, de entrada habría que entender las causas del brutal resentimiento de estos movimientos anti occidentales, porque al final del día es eso: resentimiento.

¿Qué se puede esperar de la población  árabe e islámica si desde el surgimiento del Estado israelí el sionismo los ha humillado y bombardeado a mansalva?

¿Acaso esos niños que ven morir a sus padres reducidos a vísceras estalladas no son tierra fértil para ser adoctrinados en el odio y posterior venganza?

Ahora, François Hollande pide poderes extraordinarios, que atentan contra las libertades de los franceses, para combatir el terrorismo, cuando ya quedó demostrado que a pesar del aumento de policías, presupuesto y medidas de seguridad, la estrategia no sirve de nada.

La carne de cañón para los futuros terroristas tiene decenas de años incubándose, son los adolescentes sicarios de México, son los “olvidados de Dios” de los barrios marginales del mundo”, son los “sin voz” que se expresan a través de los “cuernos de chivo”.

Mientras no se replantee el modelo económico-cultural excluyente, y su fracaso, la barbarie seguirá aquí. La realidad es terca: muerto el Estado Islámico…no se acaba el terrorismo.

Sería lamentable que bajo la óptica de ver la paja ajena en el ojo ajeno y no ver el tronco en el nuestro, acabáramos concluyendo con simpleza que las bombas del EI son terroristas y las francesas “daño en propiedad ajena”.

Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @javieroldan

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