Sobre el falso debate en el consumo del alcohol, mariguana y tabaco

Sobre el falso debate en el consumo del alcohol, mariguana y tabaco

 


En su perpetua huida, la desesperación lo hizo confundir un “salvavidas” con la Tierra Prometida

A propósito de la discusión en la SCJN respecto de la despenalización del consumo lúdico de la mariguana, se ha presentado un amplio debate en el llamado círculo rojo.

En el variopinto de opiniones en favor de que se permita fumar la mariguana, ha surgido un argumento a todas luces falso o sugerido, en su defecto, desde una visión sesgada.

El razonamiento parecería impecable: como el alcohol y el tabaco son más dañinos que la mota, pues ¿cuál es el impedimento de que esta se aspire?

Bajo esta lógica se puede decir: si el azúcar produce obesidad y diabetes ¿Cuál es la bronca en comer legumbres regadas con aguas negras?, una diarrea se puede curar.

Hagamos los siguientes cuestionamientos:

¿Alguien que se chuta un par de cigarrillos al día muere de tos de fumador o lo que elegantemente ahora se llama EPOC?

¿Una persona que toma 300 mililitros de vino o una cerveza diariamente, muere de cirrosis hepática o dicho consumo le genera la desintegración familiar?

¿Un adulto joven que se “atasca” 10 “churros” de mota al día estaría en posibilidad de sufrir una afectación en su salud?

¿Un adolescente que fuma tabaco y mariguana, además de beber alcohol, tendrá viabilidad para llegar a la adultez en condiciones medianamente normales?

El tema de fondo no radica, en lo que a estas sustancias se refiere, en usarlas, sino en la cantidad que nos “metemos”.

Esto no es un tema de análisis científico, sino de hábitos y disciplina. A mayor consumo de calorías aumenta el riesgo de subir de peso, simple ¿no?

Otro asunto fundamental es la educación, ante una acentuada ignorancia (sumen la pobreza), el individuo no tiene claras las consecuencias de su conducta.

Pero el fenómeno no termina aquí ¿nos hemos puesto a pensar, como sociedad, por qué rebasamos los límites de lo estrictamente necesario, o sea, por qué nos hacemos adictos?

Tal vez, intentando usar de nuevo el sentido común, porque nuestros satisfactores cotidianos no nos proporcionan el suficiente placer, por ello la incesante búsqueda de alternativas que estimulen, extasíen, exacerben los sentidos.

Ni el alcohol, ni la mariguana, ni el tabaco son malos en sí mismos, es el uso irracional de estos “paliativos” lo que nos puede llegar a causar dolor.

Por lo tanto, el legalizar el consumo lúdico del cannabis no puede legitimarse en la utilización de un sofisma. Es necesario usar otros argumentos.

Para concluir: la adicción que más muertes causa es al poder…y que sepamos eso no justifica el terrorismo.

Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @javieroldan

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