¿Alguien sabe a quiénes sirve la estabilidad macroeconómica?

¿Alguien sabe a quiénes sirve la estabilidad macroeconómica?

 

¿Qué fue primero: la estabilidad macroeconómica o la pobreza?


Desde que la corriente de economistas neoliberales se hizo del control de las políticas públicas en México, e incluso, en su momento, de la presidencia de la República, hemos sido testigos de una serie de conceptos entre los cuales tiene preeminencia la mentada “estabilidad macroeconómica”, una suerte de Tótem del libre mercado.

Podríamos ubicar el sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988), como el inicio del encumbramiento de los tecnócratas y desde entonces a la fecha, aunque no todos los mandatarios han sido egresados de universidades estadounidenses, si todos los secretarios de Hacienda obedecen a estos parámetros fondomonetaristas.

Sin embargo, los millones de mexicanos que no somos expertos en tan sofisticada “visión del mundo”, seguimos sin entender muchas cosas.

De bote pronto, el gobierno de Miguel de la Madrid (con Carlos Salinas como cerebro), nos dijo que se debían corregir todos los desastres presupuestarios heredados de la “administración de la abundancia” del lopezportillismo. Ni como defender al “perro de la colina”, la corrupción en su sexenio fue proverbial, además, la deuda externa tuvo un crecimiento exponencial.

Así las cosas, doña “estabilidad macroeconómica” llegó para quedarse, en su honor podían darse (y se dan), toda clase de sacrificios: aumentar el IVA, subir el costo de los servicios del Estado, acotar el aumento al salario mínimo, dejar a las fuerzas del libre mercado la relación peso-dólar (las subastas del Banco de México son de “a mentiritas”) y desde luego, faltaba más, recortar el presupuesto a las política sociales.

No obstante dicha “medicina”, la contradicción radica en que desde 1982 a la fecha, en nuestro país hay más ciudadanos en pobreza y pobreza extrema (tanto en números absolutos como relativos), lo dicen las estadísticas gubernamentales.

Entonces ¿de qué ha servido la multi mencionada estabilidad macroeconómica?

¿Será para qué una clase empresarial se haga más rica, o sea, para qué aumente la desigualdad en la distribución del ingreso?

Insistimos, no pertenecemos a los Chicago boys, quizá por eso no entendamos las “bondades” de las políticas económicas que hemos referido.

Tres puntos sacamos en conclusión de lo señalado: primero, hay más gente pobre (clase media incluida); segundo, el número de millonarios mexicanos en la lista de Forbes también creció significativamente; tercero: la corrupción gubernamental sigue campeando.

Caramba, en más de treinta años transcurridos, bien le podrían haber invertido y mandar oleadas de paisanos a estudiar a los EU, total, así la cosa estaría “comprendida” por las mayorías y todo mundo contento…falta de visión pues.

Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @javieroldan

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