La silla embrujada y el #YaCholeConTusQuejas

La silla embrujada y el #YaCholeConTusQuejas

 

Cuando Gollum se sentó en la silla del Tlatoani entendió lo que era el verdadero poder corruptor, su Anillo, era un juego de niños

El defenestrado spot propagandístico del gobierno federal #YaCholeConTusQuejas (como fue bautizado en las redes sociales), nos demuestra que Los Pinos se han convertido en una ínsula en la que Peña Nieto y su círculo íntimo, juegan golf alejados del chocante ruido de la vox populi.

 

 

El valemadrismo se ha convertido en la respuesta oficial ante los desacuerdos sociales con lo que ocurre en el país. Total, le dicen sus asesores al Tlatoani, con todo y la casa blanca de las Lomas y Ayotzinapa ganamos la mayoría en San Lázaro, eso nos demuestra que hay “gente razonable” que entiende que todo lo que hacemos es porque “amamos” a México.

En principio, hay un enfoque erróneo: cuestionar las reformas impulsadas por el presidente Peña Nieto no implica una oposición irracional a que este país se transforme, lo que significa, en muchos de los casos, es que se proponen otras alternativas para dicho cambio.

Por ejemplo, mientras no se aplique la ley a todos, más o menos, por igual, y no solo a los adversarios de las reformas, México no saldrá del atolladero, háganle como le hagan.

En este sentido, el nuevo “súper hombre” del peñismo, Aurelio Nuño, repite hasta al cansancio que la ley no se negocia, por lo tanto, lanza la catilinaria: maestro que falte a clases por andar en las manifestaciones (¿quejándose?) se le descuenta en día.

En teoría nadie se puede oponer a esto, pero ¿con la misma severidad se aplica el orden constitucional en todos los casos?

¿Qué hace la administración de Peña con todos los defraudadores del erario público en cualquier orden de gobierno?

Metieron a la cárcel a Elba Esther Gordillo y uno cuestiona (¿o se queja?) ¿Cuándo medirán con la misma vara a todos los líderes seccionales del SNTE que se han enriquecido en las distintas entidades federativas?  Esto, por no mencionar a los líderes “charros” de Pemex, CFE y los que le agreguen.

Las quejas son motivos del desencanto ciudadano, incluso, son un válvula de escape, a menos que pretendan (en su negación del principio de realidad), que la frustración social genere felicidad, una especie de masoquismo colectivo.

Todo nos indica que la silla presidencial tiene un embrujo y/o poder corruptor, que hace perder la sensatez a quién no esté preparado (a) para usarla, aunque no vivimos en una novela fantástica, es la única explicación sicoanalítica que salta al paso. Lo peor sería descubrir que todo se origina en un ominoso desprecio clasista.

En días pasados, Peña Nieto, arropado por una multitud de acarreados, decía, palabras más, palabras menos: hay a quienes no gustan las reformas y las critican, hoy, el PRESIDENTE DE MÉXICO les quiere decir: Si-fun-cio-nan-va-mos-por-el-ca-mi-no-co-rrec-to, bla, bla.

O sea: esto es…palabra de Dios.

Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @javieroldan

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