Turismo religioso con cargo al erario

Turismo religioso con cargo al erario


“…Dad pues a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios.” (Mt:22:21; Mr:12:17; Lc:20:25)

En una semana, la vida de la maestra xalapeña Ángel de María Soto Zárate dio un vuelco, un giro que de tan dramático, parece guión de telenovela.
Fue detenida por presunto tráfico de estupefacientes luego de un frustrado viaje para conocer al Papa Francisco. Liberada días después tras una intensa campaña en redes sociales con la que se solidarizó la sociedad civil, amén de la presión que ejerció la alta jerarquía de la Iglesia Católica. A su regreso a Xalapa, fue recibida como heroína por sus fans y se comparó con Teresa de Calcuta en una atropellada conferencia de prensa al pie del altar mayor de la catedral capitalina.

Ahora, regresará por sus pasos para “hacer realidad su sueño” de conocer al pontífice argentino durante la Jornada Mundial de la Juventud que se celebra en Brasil. Sólo que esta vez la acompañará toda su familia. Y con una “pequeña salvedad”. El viaje será con cargo al erario de todos los veracruzanos.

En un escueto comunicado de prensa, el Gobierno del Estado de Veracruz informó que el gobernador Javier Duarte de Ochoa recibió la mañana de este lunes a Ángel de María Soto Zárate “con quien conversó por espacio de una hora sobre diversos temas”.

“Tras el encuentro, la profesora agradeció el respaldo del Gobierno del Estado y el apoyo que le brinda el mandatario para hacer realidad su sueño de viajar a Brasil y conocer al papa Francisco”, finaliza la comunicación que acompañaba la foto de Duarte de Ochoa con Soto Zárate.

La misma profesora confirmó más tarde la noticia, cuando a través de su cuenta de Twitter @AngelDMOficial anunció: “Reinicia la aventura #liberADMe #tumeliberaste y TODA la familia va a la #JMJ2013 gracias @GobiernoVer” (sic).

Hace una semana, un servidor relató en este mismo espacio los sucesos que en ese momento tenían a Ángel de María Soto presa en un penal de alta seguridad, y tras recabar algunos testimonios de gente que la conocía, me solidaricé con su causa por considerar que se estaba cometiendo una injusticia. Lo sigo pensando, y lo volvería a hacer.

Sólo que hoy, considero que se comete no sólo una injusticia, sino un atropello contra todos los veracruzanos. ¿Por qué habríamos de pagar su viaje y el de su familia con dinero de nuestros impuestos para que conozca a su líder espiritual?

Aun cuando el catolicismo sea la religión mayoritaria en Veracruz, un buen porcentaje de la población de este estado no la profesamos. ¿En razón de qué el gobierno, con el dinero de todos, le paga el traslado a Brasil a Ángel de María y a su familia para hacer turismo religioso? ¿Cuál es la utilidad pública de eso? ¿Dónde queda, además, el Estado laico que consagra la Constitución y que tan vehementemente dicen defender los mismos priistas?

El Estado tiene la obligación de gobernar en igualdad de circunstancias para todos, de ofrecer a la población las mismas oportunidades. Lo contrario es discriminación. Y para dejarlo claro, soy partidario del respeto a las creencias, o no creencias, de todas las personas.

Lo que debe hacer Ángel de María, si es verdadero su discurso de amor al prójimo y de búsqueda de la justicia, es declinar el apoyo gubernamental y en cambio buscarlo en su comunidad, en la Arquidiócesis de Xalapa, en la que participa muy activamente, y que tiene dinero para eso, y más.

El gobierno, por su parte, podría utilizar esos recursos para apoyar a otras dos jóvenes: Esmeralda Rodríguez, campeona mundial de Robótica que necesita dinero para financiar su estancia en la NASA, y Raquel Ortega, estudiante de Arqueología que acaba de ser aceptada para una especialidad en Oxford, pero que no tiene capital para pagar la colegiatura.

Ellas también son mujeres. También son veracruzanas. Y también tienen sueños que cumplir.

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