El ominoso silencio de Sara Ladrón de Guevara

El ominoso silencio de Sara Ladrón de Guevara

 

En la reunión que la rectora de la Universidad Veracruzana, Sara Ladrón de Guevara, sostuviera en días pasados con los miembros de la organización Otero Ciudadano, se vio a una funcionaria desenvuelta, diferente, amena y cordial. Su presentación fue de las más gratas, hubo risas y anécdotas y sobre todo parabienes por la llegada de una verdadera académica a la rectoría de nuestra máxima casa de estudios.

Pero vinieron las preguntas y la miel sobre hojuelas se derramó. Sobre todo cuando a un servidor se le ocurrió preguntar por las plazas de investigador que en las gestiones de Arredondo y Arias Lovillo se otorgaron a amigos y compadres; plazas que esos “investigadores” no cubren pero que puntualmente cobran.

Puse como ejemplo el caso de Leticia Perlasca; hubiera preferido poner otro ejemplo, pero es un caso que conozco muy bien. Ante ese cuestionamiento Sara Ladrón de Guevara optó por hablar del importante trabajo que realizan los investigadores de la UV; ella misma se puso como ejemplo. Habló de la importancia de que en adelante la comunicación social de la UV se enfoque en difundir el trabajo silencioso que realizan estos investigadores y que es para beneficio no sólo de los universitarios sino de toda la comunidad.

Muy bien, ni como contradecirla. Pero el caso es que nadie estaba cuestionando el trabajo de los investigadores, antes bien el cuestionamiento era sobre los otros “investigadores”, los que habían llegado sin llenar los requisitos y se mantenían cobrando en la nómina sin cumplir con los lineamientos laborales que estipula el Estatuto del Personal Académico de la UV. Y es que durante la gestión de Víctor Arredondo y de Raúl Arias Lovillo se otorgaron estas plazas a discreción, a veces para pagar favores, a veces para obtener ganancias indebidas.

Pero la rectora guardó un ominoso silencio ante esa realidad y de ello se dieron cuenta los miembros de Otero Ciudadano.

Claro un servidor necesitaba presentar pruebas, pruebas que en ese momento no llevaba, pero que ahora las aportamos con gusto.

Primero, para concursar por una plaza en algún instituto de investigación se deben cumplir ciertos requisitos que se especifican en cada convocatoria. Por ejemplo, nadie que no tenga grado de maestría puede aspirar a una de estas plazas. En algunos casos se exige hasta doctorado y por supuesto que se requiere experiencia en el área que convoca. Algunos aspirantes pasan años sin lograr una de estas plazas, otros de plano se dan por vencidos. Una de estas plazas para un académico común y corriente significa su bienestar económico, es por eso que son tan disputadas.

El ejemplo que presenté, el de Leticia Perlasca Núñez, muestra que desde la rectoría se puede operar para que personas que no llenan los requisitos tengan una plaza en estos centros de investigación. Buscando encontramos un documento que señala que en el año de 2005 Leticia Perlasca ya tenía una plaza de tiempo completo de técnico académico en el Instituto de Investigaciones y Estudios Superiores de las Ciencias Administrativas de la UV. El documento es una acta de consejo técnico firmada por Teresa García López, Juan Manuel Ortiz García, Adolfo Fernández Torres, Francisco Meléndez Hernández, Beatriz Meneses Aguirre y Milagros Cano Flores; todos ellos integrantes del consejo técnico. En esa sesión del 19 de febrero de 2008 en el sexto punto de la orden del día se discutió la “determinación del proceso para cubrir el interinato por persona de la plaza de tiempo completo de técnico académico de la C. Lic. Leticia Perlasca Núñez, quien solicitó licencia sin goce de sueldo a partir del tres de enero de año 2005”. En ese entonces Yazel Hernández Vicente cubrió dicho interinato y se le exigía un informe del periodo agosto 2007-febrero 2008.

Llama la atención que para 2005 Leticia Perlasca ya tuviera plaza de tiempo completo como técnico académico, plaza que requiere al menos el grado de maestría, como bien lo señala la última convocatoria fechada el 15 de enero de 2014. Sin embargo, y de acuerdo al currículum de Leticia Perlasca, que subiera al momento de ser secretaria de Turismo, ella obtuvo su grado de maestría en el año de 2009 por parte del Centro Universitario Hispano Mexicano. La plaza la obtuvo siendo rector Víctor Arredondo y secretario académico Raúl Arias Lovillo.

(http://www.labamba.com.mx/wp-content/uploads/LETICIA_PERLASCA.pdf)

El caso es que desde 2005 ella ya tenía plaza de tiempo completo como técnico académico y estaba obligada a cumplir, de acuerdo con el artículo 21 del Estatuto del Personal Académico, con 40 horas de trabajo a la semana: “ARTÍCULO 21.- El personal académico de tiempo completo debe cumplir con una carga académica durante 40 horas a la semana”. Actividades que según el mismo estatuto corresponden a “funciones de docencia, investigación, ejecución, instrucción y capacitación técnica”.

Por esta plaza de tiempo completo ella ha estado cobrando por casi 10 años, de acuerdo al tabulador de personal académico en zona cara de enero de 2013, 24 mil 429 pesos mensuales; haga usted las cuentas.

Pero en 2005 ella era directora del COBAEV y el 19 de febrero de 2008, fecha del acta del consejo técnico, ella lo seguía siendo.

Casos como éste abundan pero son difíciles de investigar porque el portal de la UV no los tiene a la vista, antes bien tienen un enlace de “transparencia” al que hay solicitar la información, donde otorgan esa información de manera discrecional.

Habría que preguntar a la UV si a la fecha, siendo Perlasca Coordinadora Nacional de Difusión del INAH, logra desde la ciudad de México cumplir con su carga académica de 40 horas. Claro, si se lo preguntamos a la rectora tal vez nos siga hablando de los grandes logros de los centros de investigación universitaria, pero en realidad continuará con su ominoso silencio. Entonces, para saber la verdad, tendremos que seguir investigando. ¡Qué necesidad!

POSTDATA: MEMORIAS DE ADRIANO


El pasado jueves en la Quinta de las Rosas, en el taller “Libertad bajo palabra”, después de más de un año de lectura, terminamos la magnífica novela Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar. Cada que iniciaba el taller leíamos pasajes completos que nos fueron enriqueciendo. El libro contiene más de 190 páginas, ayer iniciamos en la 157 y terminamos en la 163. Pensamos que todavía nos faltaban unas 30 páginas para terminar. Pero el tono de la lectura se hizo fúnebre, Adriano hablaba de los amigos que lo rodeaban en su lecho de muerte, luego vino el siguiente poema: “Mínima alma mía, tierna y flotante, huésped y compañera de mi cuerpo, descenderás a esos parajes pálidos, rígidos y desnudos, donde habrás de renunciar a los juegos de antaño. Todavía un instante miremos juntos las riberas familiares, los objetos que sin duda no volveremos a ver... tratemos de entrar en la muerte con los ojos abiertos...” La lectura terminó. El resto son notas de la autora. Que gran satisfacción. Como dijo Neruda, “nosotros los de entonces, ya no somos los mismos”.

Armando Ortiz Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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