¿No hay mal que dure cien años? el PRI lleva 85

¿No hay mal que dure cien años? el PRI lleva 85

 

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”, tal es el relato más corto que se ha escrito en lengua española, según algunos críticos. Otros señalan que ni siquiera es un relato, sino una simple expresión. Sin embargo los mexicanos hemos adoptado este relato, esta expresión, como una metáfora de nuestra desgracia política.

Somos el hombre del “mito de Sísifo”, apenas logramos subir la roca a la cima de la montaña cuando ya ésta viene otra vez de bajada. El PRI es el dinosaurio, es esa roca, es el cáncer que se pensaba extirpado, pero que surge nuevamente para fastidiarnos.

El PRI acababa de cumplir 70 años cuando en el 2000 los panistas tomaron el poder en este país. Algunos lo celebramos sobre todo porque nos tocó vivir una parte oscura de ese partido. En 1994, justo hace 20 años, no sólo mataron al candidato de ese partido a la Presidencia, mataron también la poca confianza que todavía algunos tenían en ese partido.

Sí, el PRI era todas esas cosas viles y sucias que nos habían platicado. Ganaban las elecciones a la mala, imponían a los tipos más nefastos como candidatos, robaban a manos llenas, se corrompían entre ellos, practicaban la impunidad; todo era el PRI y los aguantábamos, hasta que se empezaron a matar entre ellos.

Llegó el PAN y pensamos que las cosas habrían de cambiar, pocos calculamos que empeorarían. El PAN resultó una copia defectuosa del PRI; el PAN buscó ser como el PRI, pero sólo se fijó en las cosas malas, en la corrupción (que con el caso de Oceanografía apenas emerge), la impunidad, el enriquecimiento ilícito y otros vicios que perjudicaron la confianza de los electores en los partidos políticos. Sin embargo el PAN le dio un matiz singular a su gestión de 12 años: la colusión y protección al narcotráfico.

Los priistas hibernaron y después de 12 años, como el dinosaurio de Monterroso, todavía están allí. Cuando nos fuimos a dormir el sueño del cambio veíamos a Manlio Fabio Beltrones, a Emilio Gamboa, a Romero Deschamps, a Francisco Labastida, a Jesús Murillo Karam, a Joaquín Gamboa Pascoe, a Humberto Roque Villanueva; nos despertamos de ese asfixiante sueño del cambio y el “dinosaurio” todavía está aquí. El PRI nunca se fue, antes bien, como pudimos comprobar en las elecciones presidenciales pasadas, sólo hizo una pausa para mejorar sus artimañas. Gracias a eso nos impusieron un presidente a la medida de nuestra mediocridad.

En Veracruz las cosas tampoco andan bien. El PRI en Veracruz se ha convertido en una jauría de féminas que se pelean por alcanzar el poder al “haiga sido como haiga sido”. Nada más verlas juntas da escalofríos. Avanzan al lado de su lideresa, esbozando su mejor sonrisa (algunas gracias a tanta operación la tienen permanente). Ahí va Guadalupe Porras, quien dejara el municipio de Minatitlán devastado; va la insulsa Corintia Cruz, quien todavía sueña con llegar a ser presidenta de la República, por eso no se lee ni un libro; va Martha Montoya quien fue de “todo” en el sexenio fidelista; va Erika Ayala, la que utiliza los fondos del COBAEV para pagar aviadores y viajes al carnaval; va Bertha Hernández, una verdadera pieza de museo; todas ellas encabezadas por Elizabeth Morales, quien ha logrado la repulsa de los priistas de antaño, los legítimos, los que han preferido hacerse a un lado.

Ya anuncian que ellas son el aíre nuevo de su partido. Pero no, antes bien, como anunciara el centinela Marcelo en Hamlet, podemos también decir que “algo huele a podrido en Dinamarca”.

El PRI a nivel nacional o estatal sigue siendo el mismo. Sus prácticas y sus mañas sólo se han actualizado. El dinosaurio sigue ahí y los mexicanos prefieren seguir dormidos. Porque, ¿de qué vale despertar si las formas de gobierno no han cambiado, si los partidos siguen persiguiendo el poder por el poder, si la estulticia sigue gobernando este país?

POSTDATA 1: LOS CUENTOS DE CUCA MASSIEU


Agradezco de corazón a mi amigo Jorge Burgos quien me puso en contacto con Faviola Laisequilla, quien donó tres cajas de libros para el taller “Libertad bajo palabra” de la Quinta de las Rosas. Verdaderos tesoros hemos encontrado ahí, algunos ya los estamos compartiendo, como los Cuentos del mar de Cuca Massieu, madre de José Francisco Ruiz Massieu, abuela de la actual secretaria de Turismo federal. Con esto aprendemos que las raíces no siempre tienen la culpa de que los árboles crezcan torcidos.

POSTDATA 2: LLEGARON NADA MÁS A TOMARSE LA FOTO

Sobre la entrega del Doctor Honoris Causa a René Avilés Fabila me preguntaron si el ayuntamiento de Xalapa había participado en algo. La verdad no sé, la encargada de Cultura sólo llegó a tomarse la foto. Me dicen que hubiera estado bien que ante la visita de distinguidos intelectuales (La China Mendoza, Javier Aranda, Raúl Cremoux) el municipio les hubiera organizado al menos una cena de bienvenida un día antes del evento. Pero a lo mejor ellos apenas se enteraron de quienes eran los invitados, justo en el momento que los presentaban.

Armando Ortiz Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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