En los últimos días, algunos medios han interpretado los cambios en el Gobierno estatal como positivos. En sus primeras declaraciones, Alberto Silva, el nuevo coordinador de Comunicación Social señala que extiende su mano amiga a los agraviados y, con esto, reconoce que hubo agravios. Es por ello que Alberto Silva, en actitud conciliatoria, se ha estado acercando a los miembros de la prensa y eso me parece positivo.
Sin embargo, ¿se puede hablar de reconciliación cuando en realidad la mayoría con los que se ha reunido, dueños de medios y periodistas, son los que fueron beneficiados con convenios y apoyos monetarios por parte de la anterior coordinadora? ¿De qué se van a reconciliar ellos? Siempre han hablado “bien” del Gobierno del estado, su oficio ha sido el de ocultar la verdad, el de manipular la realidad, el de agredir a los periodistas críticos.
A mí me han invitado a reconciliarme, pero entonces me preguntó: ¿reconciliarme? Yo nunca he estado peleado con el Gobierno del estado; en mi trabajo periodístico siempre he mantenido una línea de respeto hacia el gobernador, nunca he utilizado adjetivos peyorativos hacia su persona y creo que el gobernador ha correspondido a esa cortesía porque nunca he tenido problemas ni presiones en mi trabajo, ya sea como periodista o como promotor cultural.
No puedo reconciliarme con el estado porque yo no soy enemigo de Veracruz, porque como dice Borges: «Un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momentos de otros hombres, pero no de un país: no de luciérnagas, palabras, jardines, cursos de agua, ponientes».
¿De qué me voy a reconciliar? La persona que me agravió ya está fuera de Comunicación Social; las agresiones, que ya han iniciado nuevamente, las mueve a través de sus esbirros ya como parte de su obsesión enfermiza.
En verdad los que deberían reconciliarse son esos “periodistas” orgánicos, pero reconciliarse con el oficio periodístico, con los compañeros de la prensa a quienes han defenestrado, a quienes han menospreciado, a quienes han visto como meros escribidores de notas. Esos que se dicen “periodistas” deberían reconciliarse con ellos mismos y entender que no es periodismo lo que están haciendo. Lo que hacen es un comercio vil en donde la materia prima ha sido el silencio, la injuria, la mentira.
Los hombres del poder saben a quién pueden contratar para que les hagan favores orales, es decir, conocen muy bien a los “textoservidores”, quienes por unas cuantas monedas son capaces de injuriar, de vender a quien en algún momento llamaron maestro, amigo.
El mismo gobernador ya da conferencias de prensa los lunes y después sale a desayunar con los compañeros de los medios; algunos se dejan llevar por el canto de las sirenas y lo siguen hasta el café con leche y los huevos tirados. Se toman la foto, sonríen con él y asunto terminado, la relación con la prensa es, una vez más, una relación idílica.
No creo que sea la manera. Eso fue lo que hizo en su momento Arturo Bermúdez Zurita, invitar un café y unos huevos a los periodistas que acababan de ser agredidos, pero después de los huevos con jamón y del café lechero, las agresiones continuaron y en su corazón Bermúdez Zurita seguía considerando a los compañeros de los medios como unos pinches.
Si Javier Duarte piensa reconciliarse con los medios, que lo haga escuchando a los medios. Si quiere tener una mejor relación con ellos, entonces debe considerar que los periodistas son también servidores públicos. Si Javier Duarte quiere cambiar de actitud, entonces debe escuchar a su nuevo coordinador de Comunicación Social, quien dijo que los medios no son el problema, sino la solución.
POSTDATA 1: NEGOCIO DE GRÚAS, EXTORSIÓN INSTITUCIONALIZADA
Ayer miércoles, saliendo del trabajo fui a buscar mi auto el cual dejo estacionado en la calle de Hidalgo, cerca de una pequeña farmacia del lugar. Todos los días, durante seis meses, siempre que haya lugar, ahí he dejado mi auto. Pues resulta que ese día la grúa se lo llevó. Me he dado cuenta que últimamente Tránsito del Estado ha estado haciendo operativos para levantar autos de calles principales. Lo vi en Xalapeños Ilustres frente a la Galería del IVEC y por lo mismo he tenido cuidado de no dejarlo en lugar inapropiado. Pero cuando pregunté a la señora de la farmacia por mi auto me dijo que la grúa se lo había llevado, me dijo que sólo se habían llevado el mío, «uno plateado» me dijo. Era cierto, diferente a los operativos que realizan donde se llevan a todos los autos de la acera, sólo se llevaron mi auto. No quiero pensar mal, pero después de la crítica al Gobierno del estado por sus cambios, después de exhibir la ignorancia del secretario de Gobierno, se llevan mi auto, sólo mi auto. Por si los de la SSP se ponen a revisar lamento decirles que van a encontrar libros, sólo llevo libros, porque a eso me dedico, a los libros. Sólo les pido de favor que no los tiren a la basura; con eso de que para ellos los libros son basura. ¿Será esta la manera como el gobierno se quieren reconciliar con la prensa? Para lo único que sirven estás acciones es para llamar la atención y por lo mismo lo obligan a uno a investigar el negocio de las grúas que se ha convertido en una extorsión institucionalizada.
POSTDATA 2: NACE SOCIEDAD 3.0
Carlos Luna, en compañía de sus colaboradores, dio inicio a las actividades de Sociedad 3.0, un portal ciudadano que abre sus puertas para que todos aquellos que tengan algo que decir lo hagan. Celebro la llegada de este nuevo espacio informativo en el que por cierto participa activamente mi hermano, el Dr. Luis Ortiz, quien en el tema magisterial tiene mucho que decir. Por este medio les aviso que desde esta entrega y en adelante podrán encontrar mi columna en http://sociedadtrespuntocero.com/. Enhorabuena.
Armando Ortiz
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