¿Dónde estabas cuando agarraron al Chapo?

¿Dónde estabas cuando agarraron al Chapo?

 

Así como te acuerdas dónde estabas cuando cayeron las Torres Gemelas o dónde estabas cuando mataron a Colosio, así te acordarás siempre dónde estabas cuando atraparon a Joaquín Guzmán Loera, mejor conocido como “El Chapo Guzmán”.

Yo estaba arreglándome para ir a la ceremonia de entrega del grado de Doctor Honoris Causa que la UPAV le entregara a René Avilés Fabila. A punto de ponerme la corbata y después de un café con leche, interrumpieron la programación en la televisión para dar un informe especial, la captura del narcotraficante más buscado del mundo. Según un comunicado de Associated Press, la marina de México había detenido al narcotraficante en unos condominios del centro de Mazatlán.

Después de eso dejó de fluir información sobre la captura y empezaron a hacer un historial sobre el narcotraficante, poniendo énfasis en su fuga del 19 de enero de 2001 en el penal de Puente Grande en Jalisco.

Por la tarde ya el periódico El Debate había subido imágenes exclusivas sobre el departamento donde estaba alojado en los condominios Miramar; el departamento 401. Se animaron a entrar, pues no había vigilancia y encontraron un verdadero desorden. Ropa sobre la cama, zapatos tirados y frijoles en la estufa. Nada de chalecos antibalas ni de armas como después lo documentara falsamente Televisa.

Ahora ya sabemos que El Chapo llegó en silla de ruedas haciéndose pasar como el padre enfermo de uno de sus custodios; sabemos que estaba con su esposa y sus dos hijas; sabemos que la captura se logró sin un solo disparo; sabemos que aunque el gobierno de México no lo diga la captura se logró gracias a información de la DEA; sabemos que al Chapo le gustaban las donas azucaradas y las empanadas de cajeta; sabemos que su madre vive modestamente en el poblado de La Tuna, en la sierra de Sinaloa; sabemos que su esposa e hijas no fueron detenidas; en fin sabemos todo eso, pero no sabemos bien cómo es que lo capturaron o cómo es que se dejó atrapar.

Para un servidor era casi imposible que atraparan al Chapo. Sobre todo porque durante los dos sexenios panistas había creado una red de protección inmensa, corrompiendo a cualquiera que le aceptara dinero, persuadiendo con una oferta que pocos pueden rechazar: “Plomo o plata”. Ya lo dijo el escritor italiano Roberto Saviano: “La democracia es corrupción, y quien piensa lo contrario es un ingenuo”. Por cierto Saviano muy a propósito acaba de lanzar al mercado editorial su novela Cero Cero Cero, donde recrea el poder de los narcotraficantes en México.

Documentada está en las investigaciones de Anabel Hernández la colusión del gobierno con uno de los líderes del cártel de Sinaloa; Anabel escribe sobre las reuniones secretas, los favores, la “hermandad”. Y a pesar de eso nada pasaba en este país. Se llevó a cabo una cruenta guerra en contra del narcotráfico en donde se perdieron miles de vidas y los resultados fueron muy escasos; difícilmente se tocaba al cártel consentido de Calderón, antes bien se iban sobre cabecillas de los otros cárteles.

Pero esta vez, en el gobierno de Peña Nieto, asombra que se haya detenido a Guzmán Loera, sobre todo si coincidimos con un ex jefe de la DEA que afirma que El Chapo aportó mucho dinero a la campaña de Enrique Peña Nieto. ¿Algo pasó? ¿Qué pasó?

Llama la atención que la captura del narcotraficante se diera poco después de la visita del presidente Barack Obama; después de la portada del salvador de México en la portada de la revista Time; después de las muchas burlas que originara dicha portada.

Algunos dicen que el capo se entregó para salvar la vida pues estaba enterado de que algunos ya lo iban a entregar. Por lo mismo pactó su entrega aterciopelada, que, como ya saben, se dio sin un solo disparo. Otros señalan que el gobierno de los Estados Unidos ya tenía cercado al Chapo, había seguido sus pasos durante meses. Cabe recordar que algunos cabecillas del cártel de Sinaloa habían sido capturados y que se buscaba al Chapo hasta en las alcantarillas.

Ya ubicado el narcotraficante por el que el gobierno de los Estados Unidos ofrecía 5 millones de dólares, las autoridades de la DEA hablaron con el gobierno de México para decirles: “O lo agarran ustedes o lo agarramos nosotros”. Dicen que al gobierno mexicano no le quedó de otra y tuvo que detenerlo, de la manera más tersa, sin saber de principio qué iban a hacer con el narcotraficante más buscado del mundo.

Ha pasado más de una semana de la captura del capo y el gobierno ha preferido hurgar en los archivos del pasado, para descubrir quién lo ayudó a escapar de Puente Grande en el 2001, pero parece que no le interesa quiénes lo han ayudado a mantener ese gran imperio de corrupción, muerte y drogas hasta el 2014.

Claro, ya se sabe qué pasa cuando alguien escupe para arriba.

POSTDATA 1: ¿EMILIO CÁRDENAS EN COMSOCIALVER?


Está para no creerse la llegada de Emilio Cárdenas Escobosa a la Coordinación de Comunicación Social en el gobierno de Veracruz. Le decía a un amigo: “Hasta parece que de verdad quieren hacer las cosas bien”. Excelente columnista, más analítico que pasional, Emilio es una garantía de honestidad; y lo digo ahora porque ya lo he dicho antes. Emilio nunca comulgó con la manera de hacer comunicación social en los años anteriores, ni se puso, como otros, a las órdenes de la señora Georgina.

POSTDATA 2: CASOS PENDIENTES

A como se han venido dando las cosas uno se queda con asuntos pendientes: los muchos sueldos de Rodolfo Mendoza; el silencio ominoso de Sara Ladrón de Guevara; la caída del Tamaca, puente infinito de Paso del Toro; los aviadores en el hospital de Uxpanapa. La verdad, si se dedicara uno exclusivamente al periodismo tal vez se pudiera, pero con tantas actividades no se puede ser tan puntual con la información; una disculpa a los que siguen esperando.

Armando Ortiz Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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