Enoc Maldonado: retrato hablado

Enoc Maldonado: retrato hablado

 

Una vez más, sobre Enoc Maldonado recae la responsabilidad de resolver un caso de suma importancia, el secuestro del reportero de Liberal del Sur y NotiSur, Gregorio Jiménez de la Cruz. Ya antes le habían encomendado otro caso que trascendió a regiones de ultramar, el caso de la corresponsal de la revista Proceso, Regina Martínez.

En esa ocasión Enoc Maldonado ofreció resultados que poco tiempo después fueron echados por la borda. Entregó a un asesino confeso, Jorge Antonio Hernández Silva, “El Silva”, que a los pocos días denunció que esa confesión se la habían sacado por la fuerza. A causa de las irregularidades de la detención y la confesión, “El Silva” salió libre. Sobre su liberación señala el periódico Milenio del 9 de agosto de 2013: “Jorge Antonio Hernández Silva fue recogido por gente no identificada que viajaba en dos camionetas Suburban y que llegaron al Penal de Pacho Viejo”; el caso es que hasta el momento nadie sabe dónde está el “asesino confeso”.

Sin importar los desastrosos resultados que entregara Enoc Maldonado en el caso de Regina Martínez, el gobierno del estado lo hizo responsable de la solución del caso de Gregorio Jiménez de la Cruz. Ya por ahí la dueña de un bar ha sido señalada como presunta responsable. En Coatzacoalcos, compañeros periodistas de Gregorio exigieron al procurador Amadeo Flores Espinoza, a Erick Lagos y a Gina Domínguez, que les entregaran vivo a Gregorio. Lo hicieron porque todavía está fresca en la mente de los periodistas la manera como el gobierno entregó al joven Gibrán Martiz, es decir, muerto, torturado e implicado en crímenes de la delincuencia organizada. Los compañeros de Gregorio no van a permitir eso, porque todos coinciden en la honorabilidad del periodista secuestrado; no permitirán que, como en otros casos, se manche su nombre.

A Enoc Maldonado lo conozco de hace algunos años. En el 2008 me tocó denunciarlo ante la opinión pública. En ese año un servidor tenía un negocio de computación. Un sujeto agredió al empleado que lo atendía. Cuando me presenté para evitar más agresiones el sujeto también me agredió y amenazó de muerte a un miembro de mi familia. Ante esa situación acudí a la Agencia Séptima con domicilio en la calle de Miami, donde el Agente del Ministerio Público era el Lic. Enoc Gilberto Maldonado Caraza.

El señor se encontraba comiendo, le explicamos lo que sucedía, pero él nos dijo que no nos podía atender hasta que terminara de comer. Le mostré la herida que con una reja de madera el sujeto me había hecho y el licenciado me dijo que eso no eran delitos graves. Le dije que el sujeto era un tipo violento y peligroso, que estaba drogado y que había amenazado de muerte a mis empleados. El Lic. Enoc Gilberto Maldonado Caraza dijo que eso tampoco eran delitos graves, que de todos modos si los policías lo hubieran atrapado, él estaba obligado a soltarlo al día siguiente. Le dije que no podía ser, que lo siguiente que podía pasar es que llevara el cuerpo muerto de uno de los empleados para que entonces procedieran, y él sin el menor gesto de empatía me dijo: “Lamentablemente así son las cosas”. Pero tenía que hacer mi denuncia, entonces me dijo muy orondo que lo esperara 20 minutos, porque estaba comiendo.

Le dije entonces que iba a regresar a mi negocio porque el sujeto seguía rondando y mis amigos se quedaron cuidando el negocio. Él dijo que regresara después. Para no hacerla más larga tuvimos que servir de señuelos y después de varias horas y de constantes vueltas de la policía el sujeto salió de su propiedad donde se había escondido, lo entretuve y lo aprendieron. Apenas comenzaba mi calvario.

En el cuartel de San José le encontraron 100 pesos que me había arrebatado, me dijeron que como las lesiones y amenazas no eran delitos graves que mejor lo acusara de robo, pues me había arrebatado el dinero. Les dije que estaba bien. Me revisó un médico, nos hicieron firmar la versión de los policías y de ahí nos mandaron a la Agencia Séptima del Ministerio Público. Ahí tomaron la declaración de los policías y cuando iban a tomar mi declaración llamaron a Francisco, el más joven de mis empleados. Me acerque y le dije a la secretaria que el agredido era yo, ella me dijo que su jefe, el Lic. Enoc Gilberto Maldonado Caraza, le dijo que sólo iba a tomar la declaración de uno y ese era Francisco. Le dije que no, porque el agredido era yo. Al notar mi resistencia no tuvo otra opción. En ese momento salió de su Oficina el Agente del Ministerio Público, el Lic. Enoc Gilberto Maldonado Caraza, se acercó y desde la puerta me preguntó: “¿Bueno, y como estuvo siempre a cosa?”. Le mostré la herida en mi antebrazo y le dije que habíamos tenido que servir de señuelos para que los policías atraparan al agresor. Entonces, en un tono altanero y agresivo me dijo: “Pero eso no es lo que declararon hace un rato”. Entonces le dije que yo no había declarado nada porque ellos estaban comiendo y por eso regresé a mi negocio.

“Pero eso no es lo que me habían dicho” insistió. Lo peor de todo fue que de manera amenazante me dijo: “Eso es falsedad de declaraciones y eso lo puede llevar a la cárcel”. Era el colmo, le dije que cómo era posible que el tipo me agrediera, nos amenazara de muerte y fuera yo quien estuviera en riesgo de parar en la cárcel. Un momento antes, el mismo Lic. Enoc Gilberto Maldonado Caraza me había dicho que él estaba obligado a liberar al agresor al día siguiente. Salí muy enojado de la Agencia Séptima, resuelto a que la solución de mi problema la tendría que encontrar en la opinión pública.

Hablé con unos compañeros periodistas y ellos se comprometieron a publicar mi nota sobre el caso, nota que salió en varios medios de comunicación. Al día siguiente, domingo, un agente judicial acudió a mi negocio para pedirme por favor que fuera a la Agencia Séptima a continuar mi denuncia. Les dije que lo iba hacer, pero que eso no evitaría que el lunes saliera la denuncia en los medios impresos.

En la Agencia Séptima todo fue distinto. Nos atendieron muy bien, nos sirvieron café y si han tenido una hermana a la mano, hasta nos la hubieran ofrecido. El lunes que salió la nota publicada hasta de la oficina del procurador me llamaron. ¡Pero qué necesidad!

Ese es Enoc Maldonado, un hombre curtido en los vicios de los ministerios públicos. Que ya fue director de la Agencia Veracruzana de Investigación y que ha sido promovido a mejores cargos, a responsabilidades más importantes.

A él, Enoc Gilberto Maldonado Caraza, le corresponde encontrar a Gregorio Jiménez de la Cruz, pero ya los compañeros periodistas advirtieron: “Lo queremos vivo”.

POSTDATA 1: HONORIS CAUSA A RENÉ AVILÉS FABILA POR LA UPAV

El día 22 de febrero en el auditorio “Sebastían Lerdo de Tejada del Congreso del Estado, la Universidad Popular Autónoma de Veracruz otorgará el título honorífico de Doctor Honoris Causa al escritor y periodista René Avilés Fabila. Los méritos para otorgarle este honor sobran. René Avilés Fabila, además de su vasta obra literaria (destaca entre ésta la novela El gran solitario de Palacio), es un baluarte del periodismo cultural. Ha ganado en dos ocasiones el Premio Nacional de Periodismo. Enhorabuena por tan acertada distinción.

POSTDATA 2: LA CEAPP SE SOLIDARIZA CON LOS FAMILIARES DE GREGORIO JIMÉNEZ DE LA CRUZ


Bien por la Comisión Estatal de Atención y Protección a Periodistas. Rápido se dieron a la tarea de brindar atención y protección a los familiares de Gregorio Jiménez de la Cruz. Asimismo han solicitado a las autoridades competentes la pronta localización del comunicador. Esta es la Comisión de Protección a Periodistas que necesitamos.

Armando Ortiz Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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