Mi ciudad va a cumplir, según algunos autores, siete siglos de fundada. A Xalapa la fundaron, en diferentes puntos poblacionales, grupos de olmecas, toltecas, chichimecas, mexicas, aunque principalmente fueron los totonacas el grupo mayoritario que se asentó en estas quebradas tierras. Los primeros cuatro barrios que dieron origen a Xalapa fueron: Xallitic, Tecuanapan, Techacapan y Tlalnecapan, y hasta antes de que los españoles se apropiaran de estas tierras la población rondaba por ahí de los 30 mil habitantes, casi casi la misma cantidad de los que viven en cualquier asentamiento irregular de los de la periferia.
Si los estudios de eruditos historiadores, como Francisco González de Cossio, Rubén Pabello Acosta, Gustavo A. Rodríguez y Edmundo Sánchez Tagle, no son fallidos, Xalapa en el año de 2013 cumplirá 700 años de haber sido fundada, lo cual la convierte en una de las ciudades más viejas del Estado, y también de nuestro país.
Con tanto tiempo de fundada la capital veracruzana ya debería de ser ejemplo de desarrollo metropolitano y de urbanismo, sin embargo, ni los totonacas eran previsores ni los españoles que llegaron a conquistarlo lo fueron tampoco. A ninguno de ellos se le ocurrió que a la “Calle Real” bien le habrían venido cinco metros de lado y lado, o que siempre es más fácil trazar calles en lo planito que en las barrancas. Pero bueno, esos son asuntos que entran en la misma categoría de “palo dado ni Dios lo quita” y componerlos a estas alturas ya casi es imposible, sin embargo, de cara a el séptimo centenario bien podríamos hacer muchas cosas para mejorar la calidad de vida en esta hermosa —y conflictiva a la vez— ciudad capital.
Los gobiernos, municipales y estatales, durante muchos años le han quedado a deber en infraestructura a Xalapa; las obras necesarias para que el desarrollo urbano vaya a la par de otras ciudades —más jóvenes, por decirles de alguna manera— se dan a cuentagotas, y cuando se dan y se hacen las obras, éstas ya resultan obsoletas.
Nuestra ciudad debe alcanzar el nivel óptimo de metrópoli que se merece; hoy en día es de las pocas capitales del país —por no decir la única— que no tiene un aeropuerto internacional; de las contadas que no cuenta con un centro de convenciones digno —o cuando menos en donde quepan más de doscientas personas— y de las que —aún— no tiene un libramiento carretero.
Si bien es cierto que las condiciones accidentadas del terreno dificultan la construcción de obras adecuadas, más que un asunto de topografía lo que se ha manifestado es un asunto de planeación, pero sobre todo de disposición gubernamental hacia la ciudad y sus habitantes.
Xalapa debe de recibir lo que por derecho le corresponde, para convertirla en una verdadera ciudad capital a la altura de un Estado que se espera sea próspero para todos.
Los gobiernos municipales, los cuales han sido omisos y poco exigentes, deben pugnar por mas recursos, tanto del Estado como de la Federación, pues al día de hoy Xalapa cuenta oficialmente con 450 colonias “legales”, con más de 150 en formación, haciendo un total de 600, teniendo todas ellas una población que rebasa el millón de habitantes y con un territorio que ya está conurbado con el de muchos municipios aledaños, como Coatepec, Banderilla, Emiliano Zapata y Tlalnelhuayocan, entre otros, de tal manera que ya no se la puede visualizar —ni mucho menos gobernar— como si fuera un pueblito de cuatro barrios como era hace 700 años.
Xalapa merece y necesita ya de acciones de verdadero desarrollo metropolitano.
Alejandro Hernández y Hernández
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