Veracruz, meritocracia y candidaturas en el PRI

Veracruz, meritocracia y candidaturas en el PRI

 

Jesús Reyes Heroles

En México tenemos tres tipos de políticos: los eméritos, los de méritos y los de “ya merito”

La meritocracia en una palabra compuesta que de acuerdo a Wikipedia se integra “de las palabras mérito del latín merĭtum ‘debida recompensa’, a su vez de mereri ‘ganar, merecer’; y el sufijo -cracia del griego krátos, o κράτος en griego, ‘poder, fuerza’, con el sufijo -ia de cualidad”.

En pocas palabras, los avances jerárquicos son logrados con base en el mérito…demasiado bello para ser real, al menos por las formas como se hace la política en México.

En nuestro país, el partido dominante, desde la época posrevolucionaria, ha sido el PRI y por consecuencia, ha impuesto sus usos y costumbres en lo referente a la selección de candidatos, mismos que otros partidos han imitado con singular alegría.

No es necesario acudir a un análisis bajo el esquema de los gobiernos comparados, ni de ser una versión aldeana de Noberto Bobbio o Maurice Duverger, para concluir que en el  “partidazo” invariablemente se imponen los métodos verticales para decidir candidaturas, siempre ha sido así, ¿recuerdan la frase: ¡perdimos pollo! ?, es la síntesis de lo aseverado.

Ya se trate de suspirantes a ediles de los ayuntamientos, diputados locales, diputados federales, asambleístas y delegados en el GDF, senadores o presidente de la República, en el tricolor se han quedado “colgados de la brocha” innumerables mujeres y hombres que consideraban tener los méritos necesarios para llegar al ansiado objetivo.

Viene a cuento lo anterior, porque de unos meses a la fecha se discute con vehemencia quién es el mejor calificado para buscar la gubernatura de Veracruz en el 2016 por el multicitado instituto político, que para este caso, iría en alianza con el Verde, el Panal, el PES, Alternativa Veracruzana y otros membretes que se sumen.

La pregunta que surge bajo esta perspectiva es ¿por qué ahora se exigen mecanismos de selección distintos, si más de uno de los “tiradores” ha recibido el beneficio del “dedazo”?

Así pues, no deja de llamar la atención la posibilidad de una fractura de la clase política “revolucionaria”, cuando históricamente ha prevalecido la llamada “disciplina partidista”.

En el fondo, lo que subyace es una lucha entre proyectos disímbolos al interior del PRI, que se maquilla bajo supuestos afanes democráticos ¿cuál es mejor?...que cada quien pondere.

Si a los méritos nos remitiéramos, conocemos de varios priistas que debieron ser candidatos a la gubernatura, pero que nunca tuvieron las circunstancias a fu favor, sin embargo, aceptaron las reglas, muy a su pesar, y continuaron con su militancia sin aspavientos.

Es complicado comprender como es que se elige pertenecer a determinado partido y no se aceptan los procesos internos, a menos de que estos sean favorables a determinada causa.

Sin en realidad esos que ahora se manifiestan contrariados fueran convencidos demócratas, pues simple, hubiesen buscado otras formas de participación electoral. Pero entendemos, no todos tenemos tolerancia a la frustración. Y recuerden, como dijo el clásico, no siempre se escoge al mejor, sino al idóneo. Y si no quieren ver fantasmas ¡qué no salgan de noche!

Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @javieroldan

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