La tragedia de los desterrados

La tragedia de los desterrados

 

¿Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas?

El segundo preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas, firmada el 26 de junio de 1945 en San Francisco, California, dice a la letra: “a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas”

Poco más de setenta años han pasado desde que se estableció esta carta llena de buenas intenciones, sin embargo, casi nada de ello se ha cumplido.

Uno de los fenómenos más graves que padecemos en la actualidad, pero que existe desde tiempos inmemoriales (la diáspora judía es un ejemplo), es la expulsión de la población de sus lugares de origen por causa de la violencia, ya sea de origen económico y/o político, recordando que la guerra es la continuación de la política por otros medios.

Sabemos que, salvo sus excepciones, el ser humano tiene una raigambre que lo vincula emocionalmente con el lugar en que se desarrolla. Olores, sabores, paisajes, tradiciones nos acompañarán a lo largo de la vida, prescindir de ellos  va contra los derechos fundamentales, sobre todo contra la posibilidad de intentar ser feliz.

En estos días hemos sido testigos del drama que viven miles de sirios e iraquíes, que huyen del genocidio perpetrado por el Estado Islámico pero, ¿es sólo responsable el EI de lo que ocurre?

¿Quiénes fueron los que “descuartizaron”  Irak pretextando la necesidad de eliminar a un régimen tiránico que al desaparecer dio paso a la anarquía y al surgimiento del EI?

Fueron los Estados Unidos y sus aliados. Lo mismo hicieron en África: dividieron el territorio de acuerdo a sus intereses: juntaron lo impensable y separaron lo complementario. El desmadre ahí está, los “estregas” regresaron a Washington, París y Londres a recibir sus ganancias…los muertos los ponen los africanos.

La falsedad en el actuar de los gobiernos de estas naciones imperantes, se reduce al concepto de la “injerencia humanitaria” que consiste en mantener y/o ampliar su influencia geopolítica.

Para remediar el asunto que provocan, manteniendo su actitud hipócrita, después de la presión social, EU y sus comparsas estimulan el crecimiento de la industria del campismo al comprar cientos de miles de casas de campaña y ofrecer “la oportunidad de recrear su vida” a los transterrados.

Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas…

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