En Orizaba la historia se repite como tragedia

En Orizaba la historia se repite como tragedia

 

Todos, particularmente los más vulnerables, hemos sido ofendidos por la rabiosa estupidez humana

Escribió Carlos Marx en El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, a propósito del concepto de historia de Hegel, que la historia se repite dos veces, la primera vez como tragedia, la segunda como farsa.

No obstante y para confirmar la excepción de la regla, para el caso que nos ocupa, que es la erección de una estatua en honor de Porfirio Díaz en la ciudad de Orizaba, Veracruz, la historia se está repitiendo así misma, en ambos casos, como tragedia.

El infausto hecho ocurrió el pasado martes y la concreción del mismo, es obra del alcalde Juan Manuel Diez Francos (habrá que averiguar sino lleva los genes del “generalísimo”, además en plural, uf), quien en un acto de machismo político, ante las críticas por su idea de homenajear al dictador, contestó, ante la falta de argumentos, con un: ¡me vale madre!

Decíamos que en esta ocasión la repetición de la historia es trágica en sus dos vertientes, porque el porfirismo, en sí y para sí (Hegel dixit), fue una tragedia, aunque sus panegiristas hablen del progreso económico que se dio en dicho periodo (miopes y/o torpes, no vislumbran que fuera para un puñado de familias), pero no alcanzan a entender que este se logró bajo la pax armada y esto, por donde le busquen, da al traste con cualquier logro del autoritario régimen.

La segunda parte de la tragedia consiste en que,  a pesar del hipotético avance civilizatorio, México sigue padeciendo, cual si estuviera endosado al castigo de Sísifo, la existencia de políticos atrabiliarios que no comprenden (y que no podemos hacerlos comprender por mecanismos de ley), que son servidores públicos y que por tanto, están obligados a legitimar sus acciones, no tan solo a solazarse en los artilugios legaloides.

Ojalá alguien le pudiera explicar al señor Diez que gracias a la lucha de los obreros de la fábrica de Río Blanco, junto con otras más, él ha tenido el privilegio de gobernar su ciudad, de lo contrario, estaría sujeto a las voluntades de un tirano, lo cual podría llevar incluido el derecho de pernada don Juan Manuel.

La tragedia persiste en nuestro solar, para más de uno, parafraseando al clásico, el mejor obrero “revoltoso”, es el obrero “revoltoso” muerto. Los trabajadores asesinados en Río Blanco no pueden descansar en paz…aún.

¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los neo-porfiristas!

Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @javieroldan

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