Moreira el Magnánimo

Moreira el Magnánimo

La sociedad mexicana ha empujado, desde tiempo atrás, un cambio al sistema político del país…¿la lucha de los ferrocarrileros?, ¿1968?...la fecha es discutible, pero empezó en los mal llamados regímenes de la Revolución.

Ha sido un proceso con fechas determinantes que detonó de nuevo en 1988, con el escandaloso fraude electoral que ungió a Carlos Salinas. A partir de ello, las transformaciones al modelo electoral han permitido una modernización del mismo, aunque, en 2007, el IFE resintió una embestida de la partidocracia.

Los tímidos avances obtenidos no permiten un empoderamiento real de los ciudadanos, por lo que, al menos desde 2008, los electores, con la ayuda de las redes sociales (por fortuna fuera del control de las elites), han replanteado la necesidad de una Reforma Política.

Recurriendo al lenguaje dialéctico, se puede afirmar que al inicio de 2011, las condiciones estaban dadas para que los legisladores aprobaran la propuesta consensada, cuestión que se dio en el Senado a finales de abril, pero que fue empantanada en San Lázaro.

El motivo de la negativa fue impedir que las modificaciones legales entraran en vigor para los comicios de 2012, con el único objetivo de allanar el camino a Los Pinos de Enrique Peña. Los priistas quieren surfear en olas tranquilas y por eso evitaron la posibilidad de que una alternativa ciudadana en alianza con sectores partidistas democráticos, ya del PAN, ya del PRD e incluso del mismo tricolor, despeñaran el proyecto peñista.

No hay duda, fue Francisco Rojas quien pastoreó a su bancada para boicotear la Iniciativa.

Sin embargo, sabedores de que dicha Reforma está impedida de entrar en vigor el próximo año, nos enteramos que Moreira señala que si se pueden lograr acuerdos para impulsarla…el PRI está listo, alardea ufano el coahuilense.

No sea perverso señor Moreira, no es un obsequio. Queda para el registro que ustedes blofearon hasta lo último.

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