No tenían otra opción, a diestra y siniestra entraban a sus comunidades y se llevaban a sus hijas para violarlas. Los grupos del crimen organizado se metían a las escuelas y las escogían como si fueran gallinas, como si fueran ganado, como si fueran sus putas. Habían acudido al gobierno federal, pero el ejército no pudo hacer nada o no quiso hacer nada. Algunos aseguran que la policía de Michoacán se había puesto del lado de los delincuentes y por eso no sólo no hacían nada, sino que los protegían, los ayudaban.
No tenían otra opción, era tomar las armas o dejar que los delincuentes siguieran violando a sus hijas, secuestrando a sus parientes, matando a su pueblo. Por eso un hombre, un médico que trabaja en el Sector Salud, que en el último año había atendido a unas 40 niñas embarazadas a causa de violación, platicando con unos amigos de su comunidad decidió que ya era tiempo de hacer algo, había llegado la hora de defenderse.
Ese hombre es José Manuel Mireles, de unos 50 años y de 1:90 cm de estatura. Reunió a un grupo de hombres de campo, algunos eran cazadores, para combatir. Empezaron por sus comunidades y lograron lo que ni la policía ni el ejército había logrado, expulsar a los grupos de delincuentes que asolaban su zona.
Pusieron el ejemplo y otros los siguieron. Se sumaron porque saben que la unión hace la fuerza. Que parecida esta historia a la película de Kurosawa, Los siete samuráis. Una aldea es asolada por un grupo de delincuentes que cada temporada va y se roba sus cosechas, viola a sus mujeres, y mata a sus hombres. Año con año, como si fuera una peste, los aldeanos tuvieron que sufrir de esos embates, hasta que un día van con el hombre más viejo de la aldea quien les dice que la solución está en enfrentar a los delincuentes. Así un grupo va a la ciudad y contrata a un samurái, que a su vez reúne a otros seis, formando un grupo de siete que en una batalla final acaban con el enemigo. La película se repite en el viejo Oeste con Yul Brynner y Los siete magníficos.
Pero esta es la realidad. Aquí no está Kurosawa para que los dirija. Poco a poco los grupos de autodefensa han ido liberando poblaciones hasta que llamaron la atención del gobierno federal. Y el gobierno federal, el que no ha podido defenderlos, el que no ha hecho nada por defenderlos, exige a estos grupos de autodefensa que depongan las armas. Pero ellos no lo van a hacer, porque saben que el gobierno federal se volverá a olvidar de ellos y que el gobierno estatal, en lugar de protegerlos, les dará trato de delincuentes.
Ya Mireles se ha reunido con el procurador de Justicia de la República; ya el procurador, según palabras del propio Mireles, ha entendido su desesperación. Sin embargo ahora han surgido voces que señalan que esos grupos de autodefensa están patrocinados por otros cárteles del narcotráfico. Y esa ha sido la noticia que los medios de comunicación oficiales pregonan.
El día viernes 10 de enero Apatzingan fue sitiada. Los grupos de autodefensa se dirigían hacia allá, y algunos “pobladores”, que se oponen a esos grupos de defensa cerraron el paso incendiado camiones a la entrada del poblado. La noticia no fue esa. López Dóriga, el gran manipulador, omitió la violencia en la zona, sólo habló de que los grupos de autodefensa son ilegales.
Apatzingán es un bastión del cártel de “Los caballeros templarios”. Algunos declaran que los “pobladores” que se oponen son gente pagada por el grupo que gobierna en la zona. “Les dan 400 pesos diarios para que bloqueen la carretera, aseguran”. Porque uno se pregunta, si son pobladores de ahí, ¿por qué quemar su palacio municipal? ¿Por qué sus bibliotecas?
Pero la campaña en los medios de comunicación es que no se va a tolerar a los grupos de autodefensa, la campaña es que éstos están patrocinados por otros cárteles del narcotráfico.
Pero qué esperaban, entiendan, no tenían otra opción. Ya mismo uno debería preguntarse: ¿Qué nosotros haríamos si violan a nuestras hijas, si secuestran a nuestros familiares, si matan a nuestros seres queridos? ¿Nos quedaríamos con los brazos cruzados?
Armando Ortiz Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
