Magno Garcimarrero el “pierde almas”

Magno Garcimarrero el “pierde almas”

 

A nadie extraña saber que Magno Garcimarrero no se va a ir al cielo. A él tampoco le preocupa. Magno no se ve sobre una nube, con bata de enfermo, sin calzones, con alitas de palomo, arpa tipo cítara y una aureola sobre su cabeza, como si de mosquito molestoso se tratara. Todavía antes de su última proeza algunos fieles tenían la esperanza de arrebatárselo a los infiernos. Para ello acudieron con el arzobispo Hipólito Reyes Larios, para que él, que fabrica santos fast track, pudiera interceder ante el Señor. Pero una vez que el arzobispo viera la última gracia de este cuate, no sólo no intercedió por él, sino que echó más leña al fuego del infierno.

Para colmo Magno se pasó a traer al pobre de Nicanor, el hijo predilecto de Tlacolulan, Veracruz. Ya hasta estaban haciendo una estatua del ilustre caricaturista para ponerla en la plaza del pueblo y de buenas a primeras que la echan para abajo. Pero Nicanor fue engañado. Le dijeron que ilustrara la Biblia para niños y él se puso a trabajar inocentemente. Si bien le extrañó un poco que las vírgenes que le pidieron que ilustrara tuvieran semejantes pechos y que algunos políticos aparecieran como parte del paisaje celestial, a pesar de ello, él, muy profesional como siempre, terminó el trabajo sin hacer ningún reclamo. Ya cuando vio el producto terminado corrió arrepentido con el párroco del pueblo, quien le dijo que ni con 100 aves marías ni 1000 padresnuestros podría obtener el perdón de semejante pecado. Ahora lo niños juran que lo ven por la noche, cerca del río, lamentando su destino, gritando a los cuatro vientos “¡Ayyyy esos hijos de la chingada, pinches cuates Garcimarrero!”.

Qué esperabas Nicanor, Magno es un “pierde almas”, un hereje, un profano, algunos dicen que es el “chupa cabras”. Yo a todos les creo. Porque sólo a un sujeto como él se le podría ocurrir este libro que sólo se puede semejar al Necronomicón de Lovecraft o a la Biblia negra de Anton Szandor Lavey.

Pero no lo digo yo, cheque las palabras del prologuista, otro hereje como él, un tal Patricio: “En el evangelio según San Magno, que tiene usted en sus manos –y, presumimos, está leyendo en estos momentos– nos encontramos con una peculiar variante de las parábolas y moralejas, que más que un compendio de enseñanzas sobre la virtud, son un catálogo de faltas a la moral. Así, con elegancia y brillantez, en sus versos exegéticos el apóstata Magno toma partido por el rebelde Lucifer y aconseja a sus seguidores abandonar el rebaño, proteger la otra mejilla de las repetidas cachetadas de los poderosos y no confiar en que el Reino de los Cielos nos espera en el otro mundo si en este somos bien portados y obedientes”.

Parte de la culpa y del castigo la compartirá Orlando García Ortiz, director de la editorial Newsver/Veranews, que le prestó sus prensas a este hijo de Belial, para que editara sus textos profanos. Todavía se le ocurrió armar un aquelarre que se llevará a cabo el día jueves 15 de agosto, día en que el diablo anda suelto, a las 18:00 horas en el auditorio del Museo de Antropología y con la presencia del volador arrepentido, Carlos Juan Islas, chamán papanteco, Juan Antonio Nemi Dib, médico brujo y ajonjolí de todos los moles y Benjamín Garcimarrero, el cuate de este hereje que dicen se hará pasar por él para salvarlo de la inmolación.

Yo le recomiendo que compre el libro Inmoralejas y parabolitas, pero ni se le ocurra abrirlo. El día de la presentación en el Museo de Antropología, cerca de la cabeza olmeca haremos una hoguera y ahí arrojaremos este libro profano para que lo consuma el fuego. Y si se descuida el autor, también correrá la misma suerte. En fin que Magno Garcimarrero no le tiene miedo al infierno, se habla de tú con los demonios, juega volados con Luzbel y burra tamalera con Baal.

Armando Ortiz

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