Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. El corazón de su marido está en ella confiado, Y no carecerá de ganancias. Proverbios 31:10-11

Salvo muy raras excepciones, nuestras madres siempre tienen la disposición, dictada desde el corazón e iluminadas por el Espíritu Santo, de hacer cualquier sacrificio por sus hijos, además, claro está, de llenarnos de amor y buscar encauzarnos por el buen camino.

Por ello, es una bendición inmensa gozar o, en su caso, haber gozado de ellas.

Las Sagradas Escrituras nos instruyen a respetar a nuestros padres y, desde luego, nos pone ejemplos de muchas madres, que hicieron verdaderos actos heroicos por sus hijos.

En una anterior reflexión, cuando hablamos del tema de las mamás que buscan a sus hijos desaparecidos, tocamos el caso de Rizpa, que viene mencionado en 2 Samuel 20, hago la precisión, por si alguien quiere conocer el contexto del asunto.

Pues bien, para el caso que nos ocupa, quiero decir que los dos hijos que Rizpa concibió con el rey Saúl, Armoni y Mefi-boset, fueron condenados a la horca por los gabaonitas, junto a otros cinco varones, pero la severa sentencia incluía que no fuesen sepultados.

Ante tal circunstancia, la mujer permaneció semanas completas a la zaga de los insepultos, espantando a todo tipo de animal carroñero, con tal de cuidar los cuerpos de sus hijos. El amoroso sacrificio de aquella madre, llegó a oídos del rey David, quien bajo la autorización de Jehová, decidió permitir que aquellos hombres fueran sepultados.

En pocas palabras, podríamos decir que Rizpa obtuvo la misericordia del Señor, lo cual permitió modificar su mandato, con ese suceso que sólo una madre podría realizar.

Otro caso conmovedor en el de Ana, la madre del profeta Samuel, que al no poder concebir, oró con tal devoción a nuestro Padre Celestial, que su petición fue atendida, nos dice, precisamente, 1Samuel 1:11: “E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza”.

Después de cierto tiempo, la piadosa Ana logró la gracia del Creador y tuvo la feliz recompensa de dar a Luz un hijo varón, por lo que recordando lo ofrecido, cuando lo hubo destetado acudió al Templo para presentar a Samuel, y el profeta nos dice, en el mismo libro, pero en los versículos 26-28, lo siguiente: “Y ella dijo: !!Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí.  Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová”.

Sería injusto no acordarnos de María, quien al saber que Jesús era perseguido, peregrinó junto a José para ponerlo a salvo de la crueldad de Herodes, no le importaron las agotadoras caminatas, la escasez de alimentos, las inclemencias del tiempo y otras vicisitudes, su objetivo era cuidar con todas sus fuerzas a El Salvador y así lo hizo. El Todopoderoso tenía claro, en virtud de su Sabiduría Divina, que poner al Mesías en manos de una madre, sería más seguro, que si lo resguardaba el más imponente de los ejércitos.

Demos gracias al Señor por su misericordia al haber creado seres magníficos como las madres. En mi caso particular, tengo muy claro que fue mi madre quien me instruyó en la lectura de las Sagradas Escrituras.

Nuestra  condición económica era muy humilde, sin embargo, a pesar de las carencias, siempre fui educado, junto con mis hermanos, para escudriñar la palabra de Dios, eso me ha permitido salir adelante y a pesar de mis defectos, luchar por alcanzar la Vida Eterna.

Gracias madre, tu ejemplo me hizo entender que la única opción, es el camino del Señor.

Para concluir este modesto comentario, que espero sea de utilidad para ustedes, me permito recordar los que nos dice Éxodo 20:12: “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da”.

Me despido como siempre, sugiriéndoles con respeto, que estudien La Biblia. Gracias.

Diálogos con ‘El Negro Cruz’

Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Mateo 7:28-29

En el actual contexto en que nos encontramos, todos los días escuchamos como las y los candidatos a un puesto de elección popular, se descalifican mutuamente, incluso, si proponen las mismas cosas, lo cual es un despropósito absoluto.

En este orden de ideas, es importante que sepamos distinguir entre lo que puede ser una ocurrencia y lo que, en sentido contrario, se puede constituir en una idea sensata que tenga posibilidad de realizarse para el bien de todos.

Por ello, las grandilocuencias deben quedar como eso: planteamientos locuaces que corresponden a personas que no tienen experiencia en el gobierno y que, además, tampoco cuentan con una formación profesional sólida, que les permita suplir  el desconocimiento de ciertas materias.

Así pues, lo que le da certeza a muchas de las ofertas de los contendientes, es la calidad moral, el conducirse con congruencia entre lo que se dice y se hace. Esta cualidad, es de gran auxilio para que nos ayude a discernir entre lo bueno y lo malo, no tan sólo para emitir nuestro voto, sino, para todas las decisiones que tomemos.

Es claro que el Padre Celestial es perfecto y nosotros sus hijos (lo que incluye a los políticos), debemos aspirar a ser como Él, aunque el reto es portentoso, no debemos renunciar a intentarlo. Como bien nos lo recuerda Mateo 5:48, cuando nos menciona lo dicho por El Salvador en el Sermón del Monte: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”.

Hago la anterior referencia, porque si los candidatos se conducen bajo los preceptos  de Yahvé, es que buscan ser como Él, por lo tanto, tal situación los dota de la suficiente autoridad moral, para ser escuchados con atención por la ciudadanía.

Para que tengan aún más claro lo anterior, revisemos lo dicho en 1Pedro 5:10: “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca”.

Es decir, sólo los que andamos en el camino del Señor podemos ser perfeccionados por su Gracia.

En este sentido, la historia de vida de las mujeres y hombres públicos que buscan gobernarnos, es lo que nos aporta luces en relación a lo que nos ofrecen. Ya lo decíamos en anterior reflexión ¿cómo creerle a alguien que afirma luchar contra la corrupción, si su biografía (o la de sus colaboradores) está comprometida con la realización de actos poco claros?

Soy respetuoso de las preferencias electorales que cada uno de ustedes tengan, lo único que recomiendo con modestia, es pensar con seriedad a quienes les vamos a otorgar el sufragio, porque de lo contrario, creamos grandes expectativas que al no verse cumplidas, provocan desencanto.

Como siempre hago, les recomiendo que acudan a las Sagradas Escrituras para que revisen las ordenanzas de Dios y escudriñen cuales ofertas de los aspirantes van en contra de las Leyes Divinas, eso es lo que debemos rechazar.  Así pues, un solo caso voy a mencionar, el de un señor que propone cortarles la mano a los ladrones.

Contestaré utilizando las palabras irrefutables de Jesucristo, leemos a Mateo 5:38-39: “Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.”

Lo que el Todopoderoso nos instruye con claridad, es que debemos mantener una actitud sensata, reflexiva y no recurrir, bajo el mandato de la ira, a una acción de venganza que satisfaga deseos impropios de un hombre o una mujer misericordiosa, que es lo que nos enseña El Señor.

Subrayo, los aspirantes a gobernarnos deben tener calidad moral y tal conducta, la podemos descubrir comparando sus promesas de campaña, con los textos de la Biblia, es la forma más inteligente, prudente y sabia, por la que podemos examinar todo lo que nos ofrecen para conseguir nuestro voto.

Nunca olviden lo que nos dice Proverbios 8:13: “El temor de Jehová es aborrecer el mal;
La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco”.

Me despido como siempre, sugiriéndoles con respeto, que estudien La Biblia. Gracias.

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