Porky’s town

Porky’s town

 


Si le contestan oink, oink, significa que la evolución de las especies se revirtió…de homo sapiens a mirreyes

Para no variar, en los últimos días Veracruz ha surgido a la palestra mediática por una noticia trágica, la violación de una menor de edad (enero de 2015), por cuatro mozalbetes adinerados que han sido motejados como “los porkys”, además del brutal acto, lo lamentable es que los jóvenes siguen libres.

En el año 2001 en Xalapa, otro grupo de mirreyes, mató a golpes a un joven llamado Humberto Palomeque, los responsables están libres e incluso han llegado a diputados y alcaldes, eran apodados “los porkys”, quizá de aquí se tomó el alias de los actuales.

No viene al caso hacer el recuento de los hechos, pregunten en Google por “los porkys de Costa de Oro” y se enterarán de los pormenores.

Lo que viene a cuento, es confirmar por enésima ocasión, que no existe la procuración de justicia como tal, las leyes están “diseñadas” para favorecer al pudiente, al amigo, al cómplice.

Como dice la máxima popular, para muestra, un botón.

En agosto de 2011, el gobierno de Veracruz encarceló a Maruchi Bravo y a Gilberto Martínez, acusados de algo así como fomentar “el terrorismo” (literal), a través de sus cuentas de Twitter y Facebook ¿saben cuánto tiempo se tardaron en imputarles dicha responsabilidad?...menos de 24 horas. Obviamente, las presiones sociales y lo insostenible de la acusación, hicieron que semanas después los liberaran.

Hoy, después de un enorme cúmulo de indicios (entre otros, la propia aceptación del abuso sexual por parte de los perpetradores), las autoridades aún no tienen suficientes “elementos de prueba”.

Señoras y señores politólogos y sociólogos, no se quemen el cerebro buscando las causas de que los mexicanos no creamos en las instituciones, vayan una tarde a La Parroquia, a chutarse un “lechero” con sus respectivas canillas, y ahí se enteran.

No es una apología de la violencia, pero cuando el Estado abdica de aplicar la ley…otros se encargan…en política, los vacíos se llenan.

Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @javieroldan

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