‘El Negro’ Cruz ¡es inocente!

‘El Negro’ Cruz ¡es inocente!

 

En la noche, no todos los “negros” son pardos

A últimas fechas, el tema de “los porkys” de Costa de Oro, ha dominado el panorama informativo en Veracruz, por desgracia, ya se dio a conocer un nuevo caso de abuso sexual, en el cual, además de la violación, los implicados tuvieron el cinismo de filmar la agresión y distribuir el video por las redes sociales.

Uno de los depredadores sexuales que participó en la inusual ofensa, se llama Oswaldo Rafael Cruz y es hijo de un funcionario estatal de nombre Rafael Cruz Hernández. Aquí viene el meollo del asunto.

Un mal, o malintencionado, reportero, refirió en su nota, que el tal Oswaldo era hijo de Rafael “El Negro” Cruz, “funcionario” estatal protegido de Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa, esto último, era el condimento ideal para armar un escándalo: por su cercanía con los más recientes gobernadores de Veracruz, seguro habría impunidad.

Conozco al “Negro” (como es políticamente incorrecto, no le gusta que le llamen afroamericano), desde hace más de 20 años, por lo tanto, lo alerté vía telefónica.

La aclaración vino al día siguiente, pero el palo estaba dado: calumnia que algo queda. Subrayo: no fueron las satanizadas “redes”, fue un mal, o malintencionado, reportero.

Soy amigo de Rafael Cruz Tronco y rescataré algunos puntos positivos de su historia, los negativos, que seguro tendrá, los dejo a sus malquerientes, que han de ser más de uno.

“El Negro” Cruz, llegó a la CDMX técnicamente descalzo, su instrucción era la que mamó en el seno familiar y la que pudo aprender entre el tramo que lleva del cañal al batey, en su querido Nopaltepec, pueblo de origen de Fidel Herrera Beltrán.

Comenta que iba de paso y su interés era llegar a los Estados Unidos, pero un encumbrado personaje le sugirió que hiciera carrera en el medio periodístico y le dio chamba.

Montaraz, por lo tanto simpático y franco, Cruz (nieto de Chencho Tronco y Cástula Malpica ¿apoco no tienen nombre de personajes del realismo mágico?), evolucionó de un hombre que horadaba la tierra con el dedo “gordo” del pie para depositar una semilla, a un publirrelacionista (como le gusta, merecidamente, que lo llamen), que alterna con la creme de la creme de los comunicadores mexicanos.

Pero fue, justamente, un tunde-teclas, el que logró que su nombre se “viralizara” de manera negativa e injusta.

“El Negro”, hombre temeroso de la ley de Dios, además de su divulgador (la cercanía con Dios se logra al probar los “camarones al acuyo” que cocina su mujer), es parte del folclore político veracruzano, comprendido esto como la cultura de un pueblo, y se abrió camino en la vida a punta de “machetazos”.
Hago un paréntesis en estas reflexiones, porque la generosidad del “Negro” para con muchos, solo se puede reciprocar con generosidad: “El Negro” Cruz ¡es inocente!

Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @javieroldan

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