Xalapa: ¡Américo, Américo y ya!

Xalapa: ¡Américo, Américo y ya!

 

Dueño de la situación, seguro de sí mismo, el aprendiz de estadista soltó frente a cámaras y micrófonos: espejito, espejito…

El jueves pasado, el sitio de internet Informantes.mx, filtró información que desmenuza el pago del ayuntamiento de Xalapa a los medios de información. Nombre del medio, razón social y cantidad pactada aparecen en las fichas, el monto total por mes es superior a los cuatro millones de pesos, multipliquen por 12 y agreguen el aguinaldo.

Ante tal circunstancia, el equipo de comunicación social del municipio y el propio alcalde Américo Zúñiga, optaron por el silencio y bajo la premisa universal de que: el que calla otorga, comentaremos el tema.

En principio, gastar más de cincuenta millones de pesos anuales para propaganda mediática en una ciudad con acuciantes carencias de obra pública como Xalapa, es una inmoralidad, por donde se le quiera ver.

En segundo término, nos preguntamos: ¿dónde carajos queda la libertad de expresión?, porque como dijera el ex presidente López Portillo: no pago para que me peguen.

Es decir, al aceptar el estipendio, es lógico suponer que el medio o periodista en cuestión, asume un compromiso de tratar con tersura al munícipe,...o ¿quedan en libertad de editorializar a placer?, que cada quien saque sus conclusiones.

Por otro lado, el señor Zúñiga fue elegido para gobernar la polis, no para utilizarla de trampolín en el contexto de su proyecto político personal ¿acarrearía esto algún tipo de sanción administrativa?, sería lo correcto, pero sabemos que no va a ocurrir.

Además, le recordamos al edil (asesoría gratuita), que su antecesora, Elizabeth Morales, también gastó sumas millonarias en la prensa, lo que no le sirvió para que al dejar el cargo, la hicieran pedazos, o sea, las “imágenes artificiales” se mantiene mientras haya dinero.

En descarga del susodicho, diremos que esta estrategia de invertir en los medios para crear “efectos impuestos” es una moda que usan la mayoría de los gobernantes, empezando por el presidente Peña, sin embargo, esto no es justificación en el marco de la ética política.

Sabemos de las intenciones de don Américo, en el sentido de buscar posicionarse en el próximo gobierno estatal, para de ahí (con las cuentas de “la lecherita”), buscar la gubernatura en un futuro no muy lejano.

Bajo el anterior supuesto, recurrimos a otro cuestionamiento ¿el fin justifica los medios?

En nuestra forma de ver el mundo diremos que no, porque los medios utilizados pueden ir desde la insensatez de pretender inventar realidades bajo el esquema de una mentira repetida mil veces se convierte en verdad, hasta cometer fraudes electorales y otras tropelías, la experiencia demuestra que se empieza por lo más sencillo para luego no parar.

Trágico el narcisismo de nuestro alcalde que se vende como un político de la nueva generación, un hombre contemporáneo. Habría que explicarle la historia de Joseph Goebbels, para que comprenda el origen teórico de sus pretensiones.

Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @javieroldan

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