Los crímenes de alto impacto y la inequidad en la justicia

Los crímenes de alto impacto y la inequidad en la justicia

 

Dean Lucas y Adam Coleman en la van hallada calcinada. Foto: Facebook

La máxima dice que la justicia es ciega y en ocasiones, de plano le da el síndrome del avestruz

En días pasados nos enteramos del asesinato de dos ciudadanos australianos cerca de Navolato, Sinaloa, desde luego, el homicidio cobró interés mediático por tratarse de dos surfistas que visitaban las playas mexicanas.

La investigación, por lo que sabemos, fue expedita y se nos dice que se trata de una banda de asaltantes, de la cual ya varios fueron detenidos, que operaban desde hace varios años en la región instalando falsos retenes policíacos.

Por un lado se reconoce el esfuerzo de las autoridades de Sinaloa, pero el por el otro surge la pregunta: ¿Por qué si tenían años cometiendo todo tipo de tropelías fue necesario que murieran dos ciudadanos extranjeros para que se procediera con toda la fuerza de la ley y se desarticulara la célula criminal?

La respuesta es obvia, hay una clara falta de compromiso de las autoridades de los tres niveles de gobierno, sobre todo de las municipales y estatales, en el combate a la delincuencia, sino es que en algunos casos hay franca complicidad.

Lo mismo hemos podido ver en el caso de los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa desparecidos el 26 de septiembre de 2014.

A raíz del trágico hecho, cuando este se hizo un escándalo global, no antes, nos hemos enterado de que la región de Guerrero mencionada, es un auténtico campo de fosas clandestinas, donde se encuentran decenas de cadáveres, muchos de los cuales no han sido identificados.

Lo más grave, aparte de los homicidios, es que la impunidad campea y sólo cuando se presentan un crimen del alto impacto comienzan a salir a flote todos estos crímenes, técnicamente, los muertos no existen hasta que un fenómeno ajeno permite saber de ellos.

Si una agresión, de cualquier tipo, no se hace viral en las redes sociales, difícilmente las autoridades van a perseguir de oficio el delito.

Esta situación nos comprueba que la justicia en México sigue siendo selectiva, por más acabadas piezas retóricas que los gobernantes emitan durante sus informes de labores.

A las autoridades les apremia que no haya reclamos de otro país (si es del Primer Mundo, claro, si el muerto es un trabajador migratorio centroamericano no importa tanto) que cuestionen los “avances” que en materia de procuración de justicia se tienen acá.

Lamentable que no todos los ciudadanos gocen de la protección del estado en forma irrestricta, la justicia social, en todos sus ámbitos, sigue siendo una asignatura pendiente.

En realidad, todos podemos ser víctimas de la delincuencia, lo absurdo y estúpido, es que no todos tengamos garantizada la defensa del “largo brazo de la ley”, que como apreciamos, también aplica aquello de que todos somos iguales…pero unos más iguales que otros.

Javier Roldán Dávila Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Twitter: @javieroldan

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